viernes, 1 de abril de 2016

El blues del destino


(Compuesto el 15 de abril de 2006)

Escribí este blues basado en el estilo de Buddy Guy y a manera de homenaje a Robert Johnson. Se trata de un blues lento y acompasado que llora al amor perdido y se refiera a elementos clásicos del género, como el whisky y la magia. La grabación de Los Pechos Privilegiados que aquí escuchamos data de 2008 y la hicimos en las sesiones con José Luis Domínguez en el estudio de la escuela de música DIM, en Coyoacán. La alineación es con la extraordinaria guitarra de Mauricio "El Mao" Mayén, el bajo fino y sutil de Rafael Herrera, la efectiva batería de Demetrio "Demex" García y en la parte final las bellas voces de Leyla Rangel y Giuliana Vega. Yo llevo la primera voz y la segunda guitarra. Cuando la tocábamos en el Ruta 61 (era parte indispensable de nuestro repertorio), solía acompañarnos María Emilia Martínez con la flauta y le daba un toque extraordinario. Lamentablemente, no contamos con ella en la grabación de estudio, aunque sí hay un video en concierto en el que se le puede ver y que incluyo también en este post.

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EL BLUES DEL DESTINO

Hay una mujer en mi destino.
Es una mujer que me hechizó.
Hay una mujer en mi destino.
Es una mujer que me embrujó.
Me envolvió con sus mágicos encantos
y luego, sin rubores, me abandonó.

Alguien le preguntó a Robert Johnson:
“Oye, Robert, dime qué es el blues”.
Robert Johnson dio un trago a su whiskey
y sin una duda le respondió:
“El blues no es más que un hombre bueno
que llora al recordar a la que lo dejó”.

Una maga me leyó las cartas.
Me dijo que mi alma gemela eres tú.
Una maga me leyó las cartas.
Me dijo que mi alma gemela eres tú.
Oye, mi niña, canta conmigo este blues.


jueves, 10 de marzo de 2016

Voy camino a casa


La canción con la cual solíamos cerrar las presentaciones de Los Pechos Privilegiados. La compuse en 1981, aunque no tengo claro en qué día y en cuál mes exactamente. Es un claro homenaje a Chuck Berry en la parte musical, mientras que en la letra cuento los avatares de un habitante de la Ciudad de México (cuando la escribí era todavía el Distrito Federal) que sale a trabajar y ya no regresa a su hogar, al quedarse atrapado en un espantoso congestionamiento de tránsito. Se trata de una pieza irónica y divertida (al menos nos divertíamos mucho al tocarla, ya que la alargábamos casi al triple en su versión "en vivo"). Esta es la versión corta.

Voy camino a casa

Esta mañana cuando desperté,
no pude imaginar lo que iba a suceder.
Me fui temprano a trabajar y el día se fue sin una novedad.
Voy camino a casa aunque sé que no voy a llegar.

Por el camino yo tomé un camión
y a las pocas cuadras esto comenzó:
es un maldito aterrador, horripilante y feo embotellamiento.
Voy camino a casa aunque sé que no voy a llegar.

No hay salida o forma de huir.
Estamos atrapados y me siento morir.
No hay remedio y no queda más
que juntar las manos y ponerse a rezar.

Muchos incautos se han quedado aquí.
Es una locura sin principio y sin fin.
Y yo me pongo a meditar y me preocupa mi incierto futuro.
Voy camino a casa aunque sé que no voy a llegar.

No hay salida o forma de huir.
Estamos atrapados y me siento morir.
No hay remedio y no queda más
que juntar las manos y ponerse a rezar.

Sólo le pido a quien me pueda escuchar,
avise a mi familia que no volveré más:
que han perdido a otro pariente
en el panteón del Eje Dos Poniente.
Voy camino a casa aunque sé que no voy a llegar.
Voy camino a casa aunque sé que no voy a llegar.
Voy camino a casa aunque sé que no voy a llegar.
Voy camino a casa y yo sé que no voy a llegar.

lunes, 5 de octubre de 2015

Buenos días, niña


(Compuesta el 3 de octubre de 2015)

Esta canción surgió de pronto, incluso impensadamente, en la madrugada de ayer sábado. La música me llegó, tomé la guitarra, desarrollé las armonías, se me ocurrió una letra (de esas ocurrencias que vienen quién sabe de dónde pero que encajan a la perfección) y quedó de un tirón, casi como escritura automática. Decidí grabarla de inmediato en iMovie, para que no se me olvidara y, helas!; me gustó como quedó, así, espontánea y despeinada. El proceso todo duró una hora, de las tres a las cuatro de la mañana. Lo que dice tiene por supuesto una destinataria, una musa inspiradora cuyo nombre no revelaré, aunque en cuanto ella la escuche sabrá que la canción es suya. Incluyo aquí la letra y el video.

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Buenos días, niña

Buenos días, niña, supongo que duermes aún.
Es de madrugada y hago lo que ya es común:
pensar en tu rostro y en tu sonrisa también.

Buenos días, niña, estoy en la computadora,
con ganas de escribirte un mensaje a estas horas.
Un mensaje dulce y de pocas palabras, mi bien.

Buenos días, hermosa, te extraño en esta noche fría.
Rodeado de silencio, añoro más tu compañía.
Cosas de estar solo y de que tú no estés aquí.

Buenos días, niña, me gusta soñar despierto.
Soñar que estás conmigo,
que eres como un libro abierto.
Utopías vanas en un hombre de mi edad.

Buenos días, niña, supongo que duermes aún.
Pronto en mi ventana aparecerá la luz.
La luz de otra mañana en que tampoco te veré.

Octubre 3, 2015

martes, 18 de agosto de 2015

Dame a tu dama


(Compuesta el 25 de enero de 2014)

Compuse esta canción en enero de 2014. Surgió como suelen surgir mis composiciones: de pronto y sin previo aviso. No está dedicada a alguna mujer en particular, pero a lo largo de los años más recientes me he encontrado con más de una amiga que pasa o ha pasado por una situación similar y es que... ¡cómo abundan los patanes!

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Dame a tu dama

Dame a tu dama y te daré un alfil,
un caballo y un peón de marfil.
Dame a tu dama y te permitiré
que hasta pongas en jaque a mi rey.
Te doy mis dos torres y el otro caballo,
te dejo decir que_eres tú_el que ha ganado
Dame a tu dama y me rendiré:
es mi modo de jugar ajedrez.

Dame a tu dama y yo la cuidaré,
pues contigo nunca habrá parabién.
Dame a tu dama y ya déjala en paz,
lejos de ti ella se quiere marchar.
Te sientes el dueño de su destino
y de su tierna vida eres el asesino.
Dame a tu dama, deja que escape,
no me obligues a darte jaque mate.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Compañera

(Compuesta el 12 de enero de 1975)

A principios de 1975, mi ideología había tornado de un hippismo idealista a un izquierdismo utópico y todavía más idealista. Tenía diecinueve años (cercanos a los veinte) y llevaba poco menos de mes y medio con mi primera novia, Rosa Olivia, quien con el paso del tiempo se convertiría en mi esposa y en la madre de mis dos hijos. Ella también simpatizaba con la izquierda y por ese entonces era más seguidora de la música folclórica iberoamericana que del rock o el jazz. Hasta donde recuerdo, le escribí esta canción (la quinta de varias que le hice) en algún momento en que sentí que ella flaqueaba ideológicamente y quise animarla a seguir "en la lucha" (todavía faltaba poco más de un año para que nos afiliáramos al Partido Mexicano de los Trabajadores, el PMT). El mensaje era que no podíamos limitarnos al concepto de pareja, sino que juntos debíamos luchar por la felicidad colectiva, por la justicia social, etcétera. Yo estaba convencido de la inevitabilidad de la revolución y del triunfo final del socialismo, lo cual traería como consecuencia la muerte del capitalismo y la caída del imperialismo yanqui..., etcétera. Era un utópico, ya lo dije. Pero eso sí: sincero y apasionado.
  La grabación es malísima. La hice yo solo -como una prueba en Garage Band- y todo, voces e instrumentaciones, son responsabilidad mía (no se culpe a nadie más). Es un demo malhechón, pero ahí queda como muestra de lo que eran mis canciones en esa época, hace treinta y siete años. Lo sé, parece canción escrita por alguien de #Yo Soy 132. Ni hablar.

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Compañera

¿Qué sucede, compañera, que tu boca no sonríe?
Se te olvida, compañera, para qué tus manos sirven.
Hay quien no tiene alimento ni vestido ni morada.
Se te olvida, compañera, que hay quienes no tienen nada.

¿Qué te pasa, compañera? Que lo tuyo no lo es todo.
Se te olvida, compañera, que tú y yo no estamos solos.
Hay un mundo tan injusto que necesita tus brazos.
Se te olvida, compañera, que el amor es transformarlo.

Compañera, vamos juntos a luchar por lo que es nuestro.
Compañera, somos muchos y aquellos nos tienen miedo.

Yo te amo, compañera, te doy flores y semillas.
Pero escucha, compañera, a ti siempre se te olvida:
que ser dos no es suficiente, que México es un esclavo.
Se te olvida, compañera, que el amor es liberarlo.

Compañera, vamos juntos a luchar por lo que es nuestro.
Compañera, somos muchos y aquellos nos tienen miedo.




Derechos reservados

martes, 11 de septiembre de 2012

Pinochet en el zoológico

(Compuesta el 21 de marzo de 1974)

Cuando el 11 de septiembre de 1973 sobrevino el golpe militar contra el presidente chileno Salvador Allende, el efecto fue traumático, sobre todo para quienes en ese tiempo éramos socialistas convencidos. Yo tenía dieciocho años y ver por televisión aquellas escenas del bombardeo del Palacio de la Moneda de Santiago resultó tristísimo. Allende había venido a México meses antes y fue recibido por el entonces presidente mexicano Luis Echeverría. Creo que fue en Guadalajara, durante una reunión con estudiantes, donde don Salvador pronunció su famosa frase de "ser joven y no ser revolucionario es una contradicción". El hecho es que nos tenía ganados a todos los que profesábamos convicciones de izquierda y su muerte, a manos de la junta militar chilena, comandada por el general Augusto Pinochet, resultó impactante. A muchos nos llenó de odio contra los gorilas o milicos represores, quienes apoyados por el gobierno estadounidense, encabezado por la siniestra dupla Nixon-Kisinger, cometieron una serie de crímenes bárbaros e inenarrables.
  Seis meses después del terrible magnicidio, escribí "Pinochet en el zoológico". Aún no entraba en mi periodo de compositor "latinoamericanista" (aunque faltaba ya poco para ello), pero quise darle un estilo musical emparentado con la música del cono sur. No sé a cuál género pertenezca exactamente, pero sí tiene ese tono folcloroide (Federico Arana dixit).
  La grabación es bastante deficiente y la tomé del cassette que Adolfo Cantú y yo grabamos a mediados de 1974, durante un ensayo del entonces ya dueto Octubre, en la casa de mi gran amigo, en Tlalpan. Fue hecha en una pequeña grabadora casera. Estamos los dos en guitarras y voces. Quise recordarla y subirla al blog, hoy que se cumplen treinta y nueve años de la muerte de Salvador Allende.

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Pinochet en el zoológico

El tío Sam me dio un regalo porque he sido un buen soldado.
Porque maté a un socialista en el Palacio de la Moneda
y todavía tengo fuerzas para acabar con los que quedan.

El tío Sam me dio un regalo porque he sido un buen soldado.
Porque con sangre ensucié todo el suelo chileno,
porque maté y torturé, porque he sido sobrino bueno.

El tío Sam me dio un regalo porque he sido un buen soldado.
Porque voy a terminar con todos los comunistas
y si me quedo solo, Chile será pa los turistas.

El tío Sam me regaló un viaje, por ser obediente me dio hospedaje.
Me invitó a conocer el zoológico de Arkansas
y yo no sé por qué me sentí todo en confianza.

En una jaula había un gorila; se lo pedí, yo lo quería,
para mandarlo de embajador a las Naciones Unidas,
para que vean que el nuevo gobierno está a la moda del día.




(Derechos reservados)

viernes, 6 de abril de 2012

Viernes santo

(Compuesta el 31 de marzo de 1972)

Escribí esta pieza en una época en la cual me debatía entre el pensamiento liberacionista de los años sesenta y las ideas socialistas. Era un tiempo en el que me interesaba hacer canciones con mensaje, incluso de protesta, y en este caso mi blanco eran tanto la Iglesia católica como los propios católicos, en quienes yo veía una enorme hipocresía. A pesar de provenir de una familia profundamente católica y de haber recibido una cerrada educación religiosa (lo cual incluye todos mis años de primaria en colegios de monjas y sacerdotes) o quizá por lo mismo, a mis diecisiete años yo era un jacobino ateísta y antirreligioso de enorme radicalidad. Fruto de ello es este tema, "Viernes santo", que formaba parte del repertorio del grupo Octubre y que a principios de los setenta solíamos cantar con especial enjundia y convicción, lo cual espantaba a más de una buena conciencia.
  Aunque hoy día no mantengo aquel extremismo y he dejado de ser antirreligioso (respeto las creencias de cada quién), me queda claro que la hipocresía de la Iglesia y de muchos católicos sigue idéntica a la de hace cuarenta años, cuando escribí la canción. Las cosas en muchos aspectos no han cambado y eso la hace seguir vigente.
  La grabación forma parte de las sesiones en el Desierto de los Leónes, en el año 2000, y en voces y guitarras estamos Adolfo Cantú y yo. Musicalmente, se trata de un rock acústico que por su fuerza bien podría convertirse en eléctrico y al que no logro asociar con alguna influencia en específico.

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Viernes santo

Todos de repente se vuelven buenos, hipocresía en sus mentes,
Creen que en un día basta y sobra para volverse buenas gentes.
Todos se hincan a pedir perdón, todos se inclinan a pedir acción.
Pero dicen que están apenados y arrepentidos de sus pecados.

Jesús sé que no podrías soportarlos.
Judas sé que nunca podrías aguantarlos.
Jesús ahora estás muerto y lejos y solamente quedan tus reflejos.

Todo el año seguirán igual, pero hoy es diferente.
Si él pudiera verlos tan sólo como están, les escupiría en la frente.
Juego de ovejas estúpidas e inocentes y que se creen inteligentes.
En un día quieren arreglarlo todo, pero siguen de ese modo.

Ser cristiano no es ir a misa ni rezar todas las noches
ni implorar y dar las gracias ni dar diezmos y derroches.
Ser cristiano no es dar limosna para después humillar.
Tampoco es golpearse el pecho y ponerse a comulgar.




(Derechos reservados)

viernes, 10 de febrero de 2012

Ando perdido

Compuesta el 22 de diciembre de 2005

Un blues de esos que duele cantar, tanto como me dolió escribirlo en su momento, en pleno enamoramiento despechado de la mujer que me traía como un loco a mediados de la década pasada. Realmente me sentí perdido durante más de seis largos años, luego de que no funcionara mi breve relación de seis meses con ella. Me sentía muy enojado con la vida y por ello el tono de reclamo de la canción. Hoy que soy una persona muy distinta a la que escribió el tema, no deja de sorprenderme la manera como los amores obsesivos me hacían padecer… y me hacían crear (muchísimas de mis composiciones y mi novela Matar por Ángela misma las escribí en ese estado de enamorado desdeñado).
  “Ando perdido” formó parte del repertorio de Los Pechos Privilegiados durante un lustro y era casi siempre la segunda pieza del set list en los conciertos. Es una de esas canciones que me gusta cantar por su garra casi josealfrediana (con algunas adecuaciones, la letra podría funcionar en una ranchera o en un bolero).
  La grabación forma parte de las sesiones en el DIM de 2008 y la formación de la banda es la misma que ya he mencionado en temas como “Los tiempos tristes” o “Algo prohibido”.

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Ando perdido

Ando perdido y no sé en dónde estoy.
Solo y herido y no sé a dónde voy.
Desde que tú me dejaste
soy como un perro sin corazón.

Ando perdido, todo en mi vida es un desastre.
Nada tiene sentido desde que me abandonaste.
Te necesito a mi lado,
sólo quiero ser tu amante.

Tú me buscaste y conseguiste lo que querías.
Tú me saqueaste, te llevaste mi alegría.
En cuanto lo tuviste todo,
te largaste sin cortesía.

Puedes quedarte con todo lo que era mío.
Lo que me robaste que se quede en tu bolsillo.
Sólo devuélveme una noche
y luego sigue tu camino.

Ando perdido y no sé en dónde estoy.
Solo y herido y no sé a dónde voy.
Desde que tú me dejaste
soy como un perro sin corazón.



(Derechos reservados)

martes, 31 de enero de 2012

Soy un director

Compuesta el 17 de abril de 1972

A los diecisiete años me encontraba en plena situación de rebeldía contra todo lo establecido y el sistema escolar era una de las cosas que más cuestionaba desde mi izquierdismo en ese entonces un tanto hippie. Luego de pasar por seis años de primaria en colegios religiosos (primero en escuela de monjas y luego con sacerdotes salesianos) y tres en una secundaria de gobierno (en la que me divertí mucho pero cuánto sufrí el terror de director, profesores y prefectos), más un año y medio de preparatoria (abandoné los estudios en segundo de prepa, en 1971, para convertirme en autodidacta), si de algo abominaba era de las escuelas y sus sistemas didácticos contrarios a lo que a mí me parecía la libertad de enseñanza. Estaba muy metido en la lectura de libros sobre las escuelas activas, en especial el clásico Summerhill de A.S. Neill, quien por entonces era uno de mis ídolos e ideólogos, e incluso acababa de leer ese explosivo manual que es El libro rojo de la escuela.
  La canción “Soy un director” surgió de todo ello. Era una época en la que traer el cabello largo era mal visto y hasta perseguido y en que la educación era unidireccional y autoritaria. Si a eso le sumamos que yo era un radical (y que usaba el pelo largo), la ecuación estaba hecha para que considerara a la escuela tradicionalista como un monstruo castrante.
  El tema formaba parte del repertorio de Octubre desde la época en que Federico Cantú y yo presentábamos el espectáculo “Canción debate” en la Casa del Lago de la UNAM, en el bosque de Chapultepec (1972). Luego, ya con Adolfo Cantú incorporado al grupo, la tocamos en uno de los dos programas de La hora cero de Canal 4 en que estuvimos y que grabamos en Televisa San Ángel (1974). A Luis de Llano Macedo, quien era el productor, le gustó tanto que nos pidió que la cantáramos de nuevo en la emisión final de la serie Algo especial que hizo para Canal 13 de Imevisión, en 1975.
  La grabación que aquí presento es de las sesiones del Desierto de los Leones, ya en el año 2000, con Adolfo Cantú. Ambos –es decir, él y yo– en guitarras y voces. La música es una especie de rock folk. Jamás llegamos a tocarla con un instrumento más. No sé cómo podría sonar con bajo, teclados, batería et al.
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Soy un director

Soy un director y tengo a mis alumnos en el sol.
Los mantengo limpios de pelo y también de deseos.
Con mis ayudantes logro hacer que se comporten
como buenos robots y buenos consortes.
Vengan todos y verán cómo son de educados.
Vengan todos y verán: cómo se ven con su uniforme,
cómo se forman a mi orden, cómo desfilan sin desorden,
cómo deambulan como zombis, vean.

Soy un director y tengo una escuela con patrón.
No toleramos groserías, los golpeamos con sabiduría.
Los castigamos bien, para enseñarles el respeto
que merecen sus mayores y sus maestros.
Vengan todos y verán cómo son de educados.
Vengan todos y verán: cómo se ven con su uniforme,
cómo se forman a mi orden, cómo desfilan sin desorden,
cómo deambulan como zombis, vean.

Soy un director y tengo en pie las inscripciones.
No necesitan pagar mucho, sólo comprar los uniformes.
Diez mil pesos al mes no es una fortuna.
Traigan a sus hijos las gentes inmaduras.
Vengan todos y verán cómo son de educados.
Vengan todos y verán: cómo se ven con su uniforme,
cómo se forman a mi orden, cómo desfilan sin desorden,
cómo deambulan como zombis, vean.
Soy un director.


miércoles, 25 de enero de 2012

Dulce morena

(Compuesta en marzo de 1994)

Otra canción de las que le escribí a “Ángela”, en mi etapa de mayor enamoramiento (platónico e incorrespondido). Ella conoció la canción, esta misma versión de hecho, ya que se le regalé años más tarde en un cassette. La letra se explica por sí misma e incluye una mención a la diferencia de edades (que en realidad no era tanta, sobre todo si la comparo, por ejemplo, con la que existe entre Denisse y yo). Es una loa a la belleza de aquella joven de piel morena que me traía loco y obsesionado (aun cuando yo disfrazaba esto con la palabra “enamorado”) a mediados de los noventa.
  Musicalmente, es una pieza en re mayor, de ritmo lento y un sonido cercano al folk e incluso al country. La grabación fue hecha en el estudio de Adolfo Cantú, en la calle de Canela, en Tlalpan, en las sesiones de 1997. Adolfo toca la guitarra eléctrica que contrapuntea y hace la segunda voz, mientras que yo toco la guitarra acústica y llevo la primera voz.

Nota técnica: para escuchar bien la pieza, puede subirse el volumen en la barrita que está justo arriba de la flecha de play.
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Dulce morena

Debería olvidarte, no pensar más en ti,
pero resulta imposible, pues te llevo justo aquí.
¿Cómo podría yo borrarte de mi alma enfebrecida?
¿Cómo podría ignorarte si eres la esencia de mi vida?

Cuando suave tu silueta aparece ante mis ojos,
tú me deslumbras, dulce morena.
¡Qué surgimiento tan hermoso!

Somos distintos, tan diferentes como el agua y el aceite.
Tú eres un ave que emprende el vuelo.
Yo voy en busca del sol poniente.

Cuando suave tu silueta aparece ante mis ojos,
tú me deslumbras, dulce morena.
¡Qué movimiento tan hermoso!

Debería olvidarte, no pensar más en ti,
pero resulta imposible, pues te llevo justo aquí.



(Derechos reservados)